MEDIDAS SOCIALES Y FISCALES DEL GOBIERNO

IEE: “Las medidas sociales y fiscales aprobadas por el Gobierno van en la dirección equivocada”

El Instituto de Estudios Económicos (IEE) ha echado todo un jarro de agua fría a la primera batería de medidas que ha sacado adelante el Gobierno. Y es que el organismo liderado por José Luis Feito asegura que las reformas sociales y fiscales que aprobó el Consejo de Ministros el pasado 2 de diciembre van en la dirección equivocada. De hecho, podrían ser contraproducentes.

“El recientemente aprobado Real Decreto-ley 3/2016 (que incluye la subida del salario mínimo interprofesional, de los costes laborales con el incremento de las bases mínima y máxima de cotización, y el incremento del tipo efectivo del Impuesto sobre Sociedades) afectarán negativamente a la inversión empresarial, a la creación de empleo y a la tasa de desempleo estructural en España incidiendo, especialmente, en los parados de larga duración y con un menor nivel de cualificación”, explica el instituto en un informe.

En su opinión, es imprescindible continuar con el proceso de consolidación presupuestaria, pero tacha de error tratar de lograrlo solo por el lado de los ingresos, ya que esto afecta a los costes laborales de las empresas y acabará lastrando al crecimiento económico y al empleo.

Pero, ¿qué razones tiene para creer que las medidas anunciadas están equivocadas? En lo que se refiere al Impuesto de Sociedades (el que grava el beneficio de las empresas), el IEE recuerda que la nueva norma va a incrementar la presión fiscal que soportan las compañías aunque no se vean afectados los tipos nominales (el porcentaje de retención en sí), ya que se establecen nuevos límites a la deducibilidad de determinadas figuras en las bases imponibles (como los gastos financieros) y se regula el límite a la compensación de bases imponibles negativas para aquellos negocios con una facturación superior a 20 millones de euros.

“En un contexto en el que las sociedades no financieras españolas ya soportan, comparativamente, una elevada presión fiscal, no es una buena noticia que la mayor parte del ajuste para corregir el déficit público recaiga sobre el sector empresarial. Esta medida, unida al Real Decreto-ley 2/2016 que modificó el régimen legal de los pagos fraccionados en este tributo, va a afectar al resultado del ejercicio de las empresas después de impuestos (especialmente las de mayor tamaño por nivel de facturación), influyendo negativamente sobre sus decisiones de inversión y, consecuentemente, sobre el crecimiento económico”, sostiene el organismo.

El informe también incluye una reflexión sobre la subida del salario mínimo interprofesional, que se situará el año que viene en 707,6 euros en 14 pagas. En este sentido, el IEE recalca que esta medida social supone un incremento del salario mínimo del 8% en términos nominales y del 6,5% en términos reales, lo que le convierte en la mayor subida del SMI desde 1980.

Y todavía hay una medida más que critica el informe: el incremento de las bases de cotización.

“El aumento de las bases mínimas de cotización del 8% y de las bases máximas un 3% (hasta alcanzar los 3.751,20 euros en 2017) supone un incremento de enorme magnitud sobre los costes laborales que tendrá un impacto negativo sobre el desempleo y la competitividad empresarial. Y es que los incrementos de los costes laborales, sin incrementos equivalentes en la productividad, tienden a provocar aumentos en la tasa de desempleo y, en especial, dificultan el acceso al mercado de trabajo de los colectivos más vulnerables: los parados de larga duración y con menor nivel formativo, que ven cómo su probabilidad de ser empleados disminuye en detrimento de los trabajadores más cualificados o como resultado de un proceso de mecanización de las tareas que venían desarrollando”, detalla el organismo.

Así pues, añade, las posibles ganancias de renta disponible de los trabajadores que perciben el SMI se ven diluidas por un descenso en su empleabilidad de quienes tienen una productividad inferior al SMI y por el incremento de la tasa de desempleo estructural que ocasionan medidas como la adoptada. Para limitar el impacto negativo sobre el empleo y la competitividad, “es imprescindible que la subida del SMI no se traslade a un aumento generalizado de los salarios vía negociación colectiva”.

Noticia: elidealista.com

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