Consejos prácticos para elegir bien tu caldera y ahorrar en consumo.

Consejos prácticos para elegir bien tu caldera y ahorrar en consumo.

 Tipos de caldera de gas.

Atmosféricas: son las que usan el aire del habitáculo donde se encuentra para la combustión. Están prohibidas desde el 1 de Enero de 2010 por el peligro que presentan y las sustancias contaminantes que expulsan.

Estancas: son las que se comercializan en la actualidad. Se llaman estancas porque la combustión tiene lugar en una cámara estanca. En estos casos la salida de humos se realiza mediante un conducto conectado al exterior.

Desde septiembre de 2015 se han prohibido las calderas convencionales y las no eficientes.

Dentro de las estancas tenemos:

- Convencionales. Como hemos dicho ya en desuso. Tienen altas emisiones y no son eficientes.

- Bajo NOX. Emiten bajas emisiones de óxidos de nitrógeno pero no destacan por su eficiencia.

- Condensación. Son las que mayor eficiencia ofrecen y ahorran entre un 20% y un 30% en combustible. Esto se debe a que su sistema de funcionamiento permite que un 11% del calor de condensación sea reutilizado. El rendimiento puede llegar al 109%. Para su instalación necesita un desagüe porque genera agua en pequeñas cantidades. Son las más recomendables.

Qué potencia debe tener tu caldera

Debe ir acorde a tus necesidades y el servicio que tenga que prestar. “No sirve de nada comprar una caldera con más potencia de la que puedan asumir los radiadores de la casa o el suelo radiante”, explica.

¿Cuál elegir? La respuesta es que en viviendas de hasta 100 m2 y un baño, 24KW para agua caliente y 24KW para calefacción. En viviendas de hasta 180 m2 y dos baños, 28KW para agua caliente y 24KW para calefacción. En viviendas de hasta 180 m2 con 3 baños: 35KW para agua caliente y 28KW para calefacción. En viviendas de más de 180 m2 y más de 3 baños: 35Kw + microacumulador para agua caliente y 30KW para calefacción. 

Consejos para ahorrar

Principalmente el ahorro está en la temperatura a la que queramos tener la vivienda. Se trata de no pasar frío pero tampoco pasar calor. Si controlamos esta temperatura ahorraremos mucho combustible y dinero. Lo recomendable es tener la casa entre 19ºC y 23ºC y por la noche bajar hasta los 17ºC. Por cada grado de subida en la temperatura se incrementa un 7% el gasto. “Si estamos tres grados por encima de que deberíamos tendríamos una factura un 21% más cara, aproximadamente”, finaliza.

 Noticia; elidealista.com

 

 

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